3 abr. 2011

Viernes, 3a semana de Cuaresma. Mensaje del P. Laurence

El gran crítico literario del siglo XVIII, Dr. Samuel Johnson, uno de mis héroes, cierta vez hizo una reseña muy crítica de un popular poema épico. Su oponente preguntó como es que se atrevía a atacar algo de tal magnitud que el mismo no podía producir. El Dr. Johnson respondió que si bien el no podía hacer una mesa, podía darse cuenta de si la mesa estaba o no bien hecha. Si, igual que yo, tú eres musicalmente analfabeto, podrías igualmente ser capaz de apreciar, amar y necesitar a la música como parte de tu vida. Estarías mejor capacitado si la pudieras analizar técnicamente-quizás- pero lo mismo puedes apreciar y beneficiarte de lo que no puedes describir. Toda la humanidad está en esta situación con relación al misterio máximo de la realidad. Si lo puedes comprender no es Dios, decía San Agustín. Qué observación interesante proveniente de uno de los grandes intelectos de la cultura occidental. El símbolo budista es el de las cuerdas de un arpa-si están muy ajustadas o muy sueltas no se puede tocar música. Los maestros cristianos del desierto usaban la imagen de un arco-si está muy tenso se romperá, y si está muy laxo no tendrá la tensión necesaria para lanzar una flecha. Aplica esto a tu meditación o a tu disciplina de Cuaresma (si recuerdas qué es) y a tu personalidad (como puedas apreciarla) y a tu estilo de vida. ¿Acaso no sugiere que lo que estamos buscando no esta lejos, fuera de nuestro alcance, sino meramente en otra longitud de onda con la que debemos ponernos en sintonía? Los que tengan oídos para oír, oigan, dijo Jesús.
Laurence Freeman OSB

(Traducción de Martha Rossi)