10 abr. 2011

Martes, 4ta semana de Cuaresma. Mensaje del P. Laurence

Un joven monje virtuoso y diligente cedió a la tentación en una ocasión (no sabemos de que manera) y rápidamente cayó en el abatimiento. Al poco tiempo abandonó toda su práctica espiritual y pasaba los días holgazaneando y sintiéndose cada vez más un fracaso y un rechazado. Fue a ver un maestro que reconoció el problema y le dijo simplemente que comenzara a dar un giro a su vida. Volver a subirse al tren. De manera parecida a lo que ocurre cuando hay que desmalezar un jardín abandonado, al joven monje sin embargo le pareció –tal como nos ocurre muchas veces a nosotros- que era un trabajo demasiado grande para llevar a cabo. Solamente comienza, fue el consejo. De a poco. Día a día. Y algún día volverás a estar en el lugar que estabas antes pero más sabio que cuando cediste a la tentación. Y así se puso en marcha. Este compromiso con la práctica regular y el comenzar de nuevo una y otra vez no parece demasiado heróico o impresionante. Tal vez Lucifer eligió rebelarse porque pensó que era más impresionante ser un ángel caído en un mundo irreal que ser simplemente uno de los millones de buenos ángeles parados en filas cantando alabanzas a Dios en el mundo verdadero. Realizar la tarea de a poco cada vez y día tras día es todo lo que significa crecer – no hay esteroides espirituales para acelerar el proceso, que no lo arruinen al mismo tiempo. Pero no es tan aburrido como parece. A medida que descartamos las capas de ilusiones, la realidad comienza a brillar con una gloria que transforma nuestra percepción. En tanto el ego disminuye, empezamos a evaluar las cosas desde criterios reales en vez de insostenibles. Estos cuarenta días se tratan justamente de ver como volver a comprometernos al proceso del día a día, pero en un nivel más profundo, donde la luz brilla ya más fuerte que antes. Dios no espera que tengamos éxito, nos recuerda el viejo rabbi, pero no se nos está permitido darnos por vencidos. O si prefieren una adivinanza para niños: Pregunta: -Como puedes comerte un elefante? Respuesta: - De a un poquito cada día. Laurence Freeman OSB (Traduccción de Luis Pesciallo)