3 abr. 2011

Jueves, 3a semana de Cuaresma. Mensaje del P. Laurence

Desde que la humanidad desarrolló la tecnología, a menudo nos hemos encontrado en competencia con la naturaleza. Podemos mejorarla, controlarla, evitar los peligros que presenta. Negar que tenemos esta capacidad y deseo no tendría sentido. Ser conscientes en sentido humano -a diferencia de los animales o de las plantas- significa que nos encontramos fuera del orden natural. O, tal vez, digamos que estamos en el orden natural de una manera que nos exige una respuesta consciente. Por lo tanto, tener el poder que la conciencia nos otorga también, nos llama a actuar con moralidad y a ser responsables por nuestras acciones. Mientras el mundo tiembla ante tantos asuntos importantes, ecológicamente no menos que políticamente, la forma en que somos conscientes guarda cada vez más relevancia con las soluciones que buscamos. La verdad, y no sólo la resolución de problemas, es tan necesaria para nuestro mundo como lo es para nuestra vida personal. Es extraño pensar que la meditación y nuestras prácticas de Cuaresma –que han sido diseñadas para mantenernos creciendo conscientemente con claridad y, por tanto, con responsabilidad- tienen un efecto en este sentido. Esto nos afecta no solamente en el modo en que hoy tratamos a gente difícil en nuestro trabajo, o en brindar atención compasiva en un momento dado a alguien que no nos es útil en alguna forma, sino también –en forma similar en la que una flor, rompiendo la superficie del suelo, envía una onda a través de distantes galaxias- en el calentamiento global y en la lucha por los derechos humanos en el Oriente Medio. Ser conscientes significa saber que estamos separados de nada y conectados con todo. Laurence Freeman OSB (Traducción de Adolfo Blanco)