10 abr. 2011

Jueves, 4ta semana de Cuaresma. Mensaje del P. Laurence

La fotografía puede ser un arte o una especie de desorden obsesivo-compulsivo. Usado adecuadamente puede ayudar a sacar la atención afuera de la corriente de pensamientos y enseñarte a prestar atención solo a lo que te rodea o a lo que está enfrente tuyo. Enfocando un detalle o un ángulo inusual te ayuda a encontrar tu `ubicación presente´, como cuando el sistema de GPS te solicita ubicación. Pero entonces, en determinado momento, cuando tu atención ya esté entrenada, y tú estés en el momento presente estarás listo para guardar tu cámara. La mejor fotografía, que ninguna lente puede atrapar, surge entonces y ya no necesitarás retratar la realidad sino participar de ella. Lo mismo puede decirse de otros medios de preparación para entrar en la atención de transformación de la meditación. Practicando la toma de conciencia de tu estado mental o de tus sensaciones corporales es también posible calmarse o enfocarse en un solo punto. Pero si permanecemos en el estado de preparación de la nada, reacios o incapaces de movernos a la próxima etapa, se convierte en una trampa. Si no podemos dejar la cámara, nos quedamos estampados en los objetos externos. Si no podemos sacar la atención de nosotros mismos, nos quedamos pegados en la conciencia mental de nuestros estados interiores. Equilibrar lo interior con lo exterior, es el primer paso del trabajo contemplativo. “Cuando sean capaces de hacer los dos en uno, y cuando configuren el interior con el exterior, lo de arriba con lo de abajo… entonces entrarán [a los dominios del Padre]”. (Evangelio de Tomás 22:4). Por este motivo es que fuimos advertidos hace cuatro semanas de no estar inseguros con respecto a la meditación o cualquier práctica espiritual. Al principio, estaremos tanto inseguros como impacientes con los resultados. Pero con práctica este egocentrismo disminuye. La mejor manera, entonces, es transformando nuestra práctica en buenos hábitos, difícilmente notables, excepto por sus frutos. Laurence Freeman OSB (Traducción de Isabel Arcapalo)