13 abr. 2011

Martes, 5ta semana de Cuaresma. Mensaje del P. Laurence

Es difícil distinguir lo importante de lo trivial, lo eterno de lo transitorio. Por otra parte, es duro ver lo importante en lo trivial y lo eterno en lo transitorio. La capacidad de ver tanto la distinción como la conexión es la fe. Si nuestra fe no es sólida los síntomas serán una sensación de que algo se nos escapa siempre, viviendo demasiado en la nostalgia y con miedo de perder la siguiente oportunidad. Pensaremos, ojalá hubiéramos estado más despiertos, más alertas y más presentes. Esta experiencia de presencia total está en el corazón de las enseñanzas de Jesús sobre la oración. También emana de la poesía Haiku (zen-japonés), según la cual se trata se saborear la realidad contemplada más que conceptualizarla. Nieve/cae sobre la nieve/y permanece silenciosa. Caminar/el perro que te encuentras/un montón de perros. Lo que tiene significado es la conciencia. El propósito de la meditación es limpiar las puertas de la percepción y restaurar la salud del ojo del corazón, mediante el cual Dios es visto. El primer paso es calmar la mente agitada, lo cual impide que el ojo del corazón funcione. De hecho, no tenemos dos tipos de ojos. La visión integrada es la verdad, es ver claro. Decir el mantra a veces parece complicado, pues estamos cansados o agitados. Pero el trabajo de la fe nunca es una pérdida de tiempo. Hay momentos de claridad, momentos haiku, incluso de ver a Jesús elevado, pero el verdadero fruto es la experiencia expandida del amor . Eso es lo que la visión significa. Nadie dice que haya sólo un camino. Pero el camino es uno/Debe ser uno/La belleza del mantra/Ese es el uno. Laurence Freeman OSB (Traducción de José Manuel Arguedas)