10 abr. 2011

Domingo, 5ta semana de Cuaresma. Mensaje del P. Laurence

Se dice que nos toma algún tiempo después de la muerte en darnos cuenta y aceptar que realmente estamos muertos. Tal vez entendemos que nuestra conciencia sigue funcionando después de un lapso momentáneo pero en un medio diferente. O quizá el problema es que sólo nos damos cuenta poco a poco -aunque es difícil saber cómo- que la muerte no es lo que pensamos que era.Así que si estamos muertos, es una forma diferente de estar muerto a la que habíamos imaginado antes de morir. ¿Entonces la muerte no es desaparecer? ¿Es sólo una transición? ¿ y si es así, una transición hacia qué? No podemos decir lo que pasa. Por lo tanto, si queremos profundizar en el significado de nuestra experiencia, mejor nos enfocamos en esta vida y no en el comienzo de la segunda . Antes de que Jesús resucitara a Lázaro de entre los muertos, la gente se burlaba de Él. Todos los elementos de la muerte estaban allí, el dolor, la aflicción, la alteración de lo cotidiano y la ausencia física. Sin embargo, Jesús entra en todo esto con sus lágrimas por aquel que amó y extiende su Amor hacia lo desconocido y devuelve lo que estaba muerto a la vida. Si es físicamente cierto o si se trata de una parábola con un significado, en cualquier caso, ¿qué es lo que quiere decirnos? No nos dice nada significativo a menos que nos conectemos con nuestra propia muerte. No la muerte del último aliento, sino la muerte de la pérdida, de la decepción o de la aflicción física y emocional, que nos coloca fuera del alcance de otros. Si podemos recordar esta experiencia de la muerte - o inclusive esos momentos donde realmente dejamos ir nuestros pensamientos, imágenes y emociones y nos volvemos pobres de espíritu, entonces, podremos ver un haz de claridad luminosa que atraviesa la oscuridad. Ese haz de luz empieza a resplandecer con nueva fuerza y brillo hasta que veamos el pasado y el futuro en una forma completamente nueva. Las tragedias de la vida y las prácticas mundanas de la meditación diaria y las disciplinas Cuaresmales contienen la misma verdad - la mano del amor nos alcanza cuando nos sentimos derrotados. Laurence Freeman OSB (Traducción de Cecilia González)