5 ene. 2011

Significado de la Navidad. Palabras de Benedicto XVI en la audiencia pública del 5 de enero 2011


"Queridos hermanos y hermanas:
En esta primera audiencia de un nuevo año, seguimos inmersos en la luz de la Navidad, una fiesta que sigue fascinando, porque en ella se intuye de alguna manera que el nacimiento de Jesús está relacionado con las aspiraciones y esperanzas más profundas del hombre. Las celebraciones litúrgicas de estos días nos han permitido vivir de un modo misterioso pero real la entrada del Hijo de Dios en el mundo, ya que éstas no son un simple recuerdo de algo pasado, sino que hacen presente esos misterios de gracia. La Navidad es ya la primicia del misterio pascual. La Cruz y la Resurrección presuponen la Encarnación, en la que la carne se convierte en instrumento de la salvación. En esta perspectiva unitaria del Misterio de Cristo, la visita al pesebre orienta hacia la Eucaristía, en donde encontramos realmente presente a Cristo crucificado y resucitado. La Navidad no nos propone sólo unos ejemplos para imitar, sino que nos invita a dejarnos transformar por Aquel que ha asumido nuestra carne. La manifestación de Dios tiene como finalidad nuestra participación en la vida divina, la realización en nosotros del misterio de su Encarnación.
Por esta razón en algunos antiguos ícones cristianos del oriente representan la escena del nacimiento con el niño Jesús envuelto en pañales y acostado en un pesebre en forma de ataud, vinculando al nacimiento con los misterios de la pascua.
Saludo cordialmente a los fieles de lengua española aquí presentes. En particular, a los peregrinos de España, México, y de otros países latinoamericanos. Os exhorto a vivir con intensidad el misterio del nacimiento del Hijo de Dios, a anunciarlo con alegría al mundo, y dar testimonio de su amor con vuestra vida. Asimismo, os renuevo de corazón mis mejores deseos para este Año Nuevo, así como una feliz fiesta de la Epifanía. Muchas gracias."
Tomado del resumen publicado en el website de la Santa Sede el día de hoy.

EL SILENCIO DEL ARBOL. Poema de Maite Ayala Brandt

EL SILENCIO DEL ÁRBOL
Oigo el silencio del árbol
es mío su silente compás
de sombras, ramas, y raíces
divulgando el rumor de su silencio.

Cubriendo y llamando desde siempre
con voz dormida le hablo
oraciones de lluvias en lo alto.

Las estrellas son madres que iluminan
el alma del arriba peregrina
buscada entre la noche más honda
dilatada en la estepa glacial
hacia el principio de Dios.

El temblor del árbol era el mío,
lo mismo que su angustia
luchaban las hojas el silencio del árbol
una voz de bosque
un lamento blanco
aire que todo lo hiere
intrínseco de hojas verdes y de canto.

Árbol de Silencio
convocante de sí
y el universo.


THE SILENCE OF THE TREE

I listen to the tree’s silence
It is mine, its silent movement
Of shadows, branches, and roots
Speaking the rumor of its silence.

Enveloping and calling from long ago
With a hushed voice I do speak
Rainy prayers at the top.

The stars are luminous mothers
To the peregrine soul of the above
Searched through in the deeper of nights
Dilated on the glacial steppes
To the beginning of God

The tremor of the tree was mine
Alongside its anguish
The leaves struggled the silence of the tree
A voice made from the woods
A White lament
A wounding air
Made of green leaves and song

Tree of Silence
Caller of itself
and the universe


Maite Ayala Brandt

Ofrecemos este poema publicado por Maite Ayala Brandt en 2005.
Maite es una joven venezolana que participó en el pasado retiro de meditación y silencio con Laurence Freema OSB en el Centro Parroquial de Manzanares, Caracas.

EL SILENCIO DEL ÁRBOL - POESÍA 2005
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