24 ene. 2013

MANTENIENDO LA PAZ DURANTE LA TORMENTA. Por Jay Stuart, miembro del Consejo Nacional de la WCCM en los EEUU



El huracán Sandy golpeó directamente el área de Nueva York- New Jersey y causó daños inimaginables. Las áreas más  afectadas fueron las situadas a lo largo de la costa, donde casas y carros fueron arrastrados por las aguas o sufrieron graves daños.  En el interior de estas areas el daño también fue grave.

No quiero ser demasiado dramático, en mi caso nunca estuve en peligro de ser arrastrado hacia el mar. Mi casa y mi carro no sufrieron daños. Tuve suerte. Sin embargo, el daño causado por el huracán Sandy a mi barrio fue significativo. Muchos grandes árboles fueron derribados y arrastraron cables de servicio con ellos, como se muestra en la foto.

No se aprecia la electricidad hasta que la pierdes. Al principio, un mundo sin electricidad era como una aventura - cocinar y comer con velas, situándonos frente a la chimenea. Al principio, mi práctica de meditación encajaba con comodidad en el ritmo de esta aventura. Sin embargo, la falta de electricidad continuó día tras día y la temperatura exterior descendió a niveles bajo cero por la noche. A medida que pasaba el tiempo, la temperatura dentro de la casa bajó a cerca de cero. Las duchas frías que al principio nos parecían simplemente tonificantes, nos empezaron a parecer menos cómodas una vez que la temperatura del aire en el baño empezó a sentirse más fría que el agua de la ducha.

Nueve días después del huracán, tuvimos una tormenta de nieve y todavía no había calefacción o electricidad. Después de un tiempo empecé a vivir en dos mundos diferentes, la casa y la oficina. Una vez que los caminos recuperaron la transitabilidad, pude llegar a mi oficina, que tenía calefacción y electricidad. Allí mi mundo volvió a la normalidad. Yo estaba cómodo, la vida era como siempre. Sin embargo, después del trabajo, las cosas estaban lejos de ser normales. Mi área estaba oscura y fría. No había computadoras, televisores, u otras conveniencias. Algunos de mis colegas en el trabajo tenían electricidad en sus casas y otros no. Algunos de los que estaban sin electricidad se quejaron de su situación y criticaron la lenta respuesta de los servicios públicos. Estaban enojados y angustiados.

Una semana después de la tormenta, nuestro grupo de meditación fue capaz de reunirse de nuevo. Los miembros del grupo compartieron historias de sus experiencias y ofrecieron compartir su hogar y alimentos con los que estábamos todavía sin electricidad. Después de la reunión, todos compartimos cómo era especialmente reconfortante el poder continuar nuestras meditaciones en grupo a pesar de todo el caos que nos rodeaba.

Los que están en el grupo de meditación que se quedaron sin electricidad hablaban con total naturalidad sobre su situación. Ciertamente eran situaciones incómodas, pero ellos no estaban molestos por la situación. Hubo un notable contraste entre la reacción de éstos y la reacción de mis compañeros de trabajo. Los meditadores enfrentaron la situación con una notable calma interior.

Una vez que se restableció la electricidad en mi casa regresé inmediatamente a mi computadora para hacer una donación a un fondo de ayuda para el huracán Sandy. Después de haber experimentado una interrupción de mi vida ordinaria por la tormenta Sandy, sentí una gran simpatía por aquellos que habían sufrido daños mucho más significativos. Creo que el Huracán Sandy ilustra el valor de la practica diaria de la meditación. Los miembros de mi grupo fueron capaces de mantener su calma interior y ser caritativos incluso siendo víctimas de este desastre natural, mucho más de lo que algunos de mis compañeros de trabajo.


Los frutos de la meditación se hicieron evidentes para mí en mis propias reacciones. La meditación nos permite dar un paso atrás de nuestra reacción egocéntrica a las cosas y llegar a los demás con compasión y caridad. No tengo ninguna duda de que mi
impulso a donar al fondo para ayudar a las víctimas del huracán surgió de mi práctica de meditación. Aunque no deseo que un desastre natural perjudique a nadie, debo confesar que el huracán Sandy hizo patente en mi el impacto de la meditación cristiana en mi vida. Espero que todos, de alguna manera, tengan la oportunidad de ver los frutos de su práctica de la meditación cristiana de alguna manera concreta.


"A menudo estamos contentos de vivir en la oscuridad y la confusión, sin claridad sobre dónde estamos o hacia dónde nos dirigimos. Esta oscuridad no surge de una confusión causada por Dios en nosotros, sino simplemente del hecho de que nuestro ojo interior está cerrado. Mientras nuestro ojo interior esté cerrado, permaneceremos en la oscuridad." John Main.

Traducido de la revista Meditatio. Diciembre 2012