25 dic. 2010

Mensaje del P. Laurence en la Navidad del 2010

Queridísimos amigos,
Este año como siempre la historia sin tiempo de la Navidad nos habla e ilumina de muchas maneras al corazón que está atento. Está por una parte la simplicidad del relato y el inconmesurable misterio de lo que nos expresa; y de la misma manera, la historia de nuestras vidas, como la hemos vivido hasta este momento, puede relatarse en pocas palabras. Pero no hay palabras que puedan expresar su significado y la maravilla de nuestras alegrías y sufrimientos, fracasos y descubrimientos.
Está también la fragilidad y marginalidad humana de los personajes. María, José, Jesús, los pastores - ninguno de ellos está entre los poderosos de la tierra; y sin embargo, a través y alrededor de ellos está la presencia de Dios diciendo Su Palabra en un silencio que derriba a los poderosos de sus tronos y rebaja a nuestros propios egos charlatanes.

En la historia también se nos muestra tanto una cierta ternura como una fuerza y resistencia poderosa. Sentimos una profunda emoción, así como contemplamos una realidad que nos transporta más allá del sentimiento y de la emoción, a un lugar de verdad y amor en el que todo deseo se cumple y todo lo incompleto es llevado a la plenitud.

Al meditar durante los próximos días, que el silencio que compartimos enriquezca nuestra comunidad y nos ayude - en nuestros pequeños grupos de meditación, en nuestras comunidades nacionales, y en Meditatio nuestra nueva iniciativa de proyección - a compartir la sanadora y vivificadora presencia de la Palabra hecha carne con todos los que nos reunimos y en cualquier camino al que seamos llamados.

Al celebrar la Misa de medianoche de hoy todos Ustedes estarán en nuestro corazón.
Les deseo a todos una alegre y maravillosa Navidad.
Con mucho amor,

Laurence Freeman OSB


(traducción de Antonio J. Sosa)

3 dic. 2010

Ya estamos en el Adviento, el inicio del nuevo año cristiano


"El nuevo año cristiano comenzó esta semana con el Adviento. Con la ayuda de la meditación podemos mirar a través del marco de estas estaciones religiosas más allá de la simple dimensión secular del tiempo, y penetrar en el mundo del Espíritu que siempre nos envuelve y nos impregna - en el cual vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser.
Laurence Freeman OSB


"Queridos amigos, el Adviento es el tiempo de la presencia y de la espera de lo eterno. Precisamente por esta razón es, de modo especial, el tiempo de la alegría, de una alegría interiorizada, que ningún sufrimiento puede eliminar. La alegría por el hecho de que Dios se ha hecho niño. Esta alegría, invisiblemente presente en nosotros, nos alienta a caminar confiados. La Virgen María, por medio de la cual nos ha sido dado el Niño Jesús, es modelo y sostén de este íntimo gozo. Que ella, discípula fiel de su Hijo, nos obtenga la gracia de vivir este tiempo litúrgico vigilantes y activos en la espera."
S.S. Benedicto XVI, Homilía del 28 de noviembre del 2009