23 mar. 2011

Lunes, 2da. semana de Cuaresma. Mensaje del P. Laurence

Los lunes nos inspiran distintos sentimientos: entusiasmo y excitación por volver a un trabajo que amas y en el que crees y el deseo de aprender de nuevas experiencias. O sentimientos de terror y aburrimiento porque no puedes creer en el valor de lo que haces sólo para ganar lo suficiente para vivir. Hoy, también, en momentos de alto desempleo, muchos sufren el miedo a la falta de sentido que puede invadir las mentes de aquellos que no tienen la dignidad del trabajo. “Y tú qué haces”. Es una pregunta usual cuando conoces a alguien nuevo y te sientes impaciente en categorizarlo. Su empleo –e incluso la falta del mismo – y su actitud hacia él, rápidamente lo define o etiqueta. Por supuesto es importante lo que hacemos cada día con nuestro tiempo. Aún más significante es cómo lo hacemos: un servicio que hacemos con gusto, o un tipo de esclavitud que asumimos con amargura. Pero hay otro tipo de trabajo al que somos llamados y que determina la calidad de toda nuestra vida. El secreto es desarrollar la actitud correcta hacia nuestro trabajo: compromiso y deseo de hacer una buena tarea pero no con una obsesiva identificación con él. El balance entre compromiso y desprendimiento que afecta toda nuestra experiencia y nuestras relaciones. Quiero decir el trabajo interior hecho sin pedir recompensa que nosotros llamamos meditación. Es el trabajo de atención – una palabra que tiene el sentido de “tender a” o “cuidar de”. La remuneración de esta tarea de amor es la compasión. La empatía para las víctimas de desastres naturales, violencia o injusticia es una cosa – a menudo de corto plazo y un poco más que lástima. La compasión es otra. Nos lleva más allá de objetivizar al otro hasta experimentar algo que es el comienzo de la divinidad: la inter subjetividad. El extraño y maravilloso viaje que recomenzamos esta mañana del Lunes significa que la compasión y la auto aceptación liberadas por la atención dan sus primeros frutos en nuestra relación con nosotros mismos. Nuestro trabajo, durante los días restantes de la Cuaresma en que nos enfocamos a este trabajo interior, es elevado a un mayor nivel de conciencia y alegría gracias a esto.
Laurence Freeman OSB

(Traducción de Javier Cosp)