20 feb. 2010

Mensaje de Cuaresma del P. Laurence, 20 de Febrero


"Los que están bien no necesitan un médico, sino los enfermos".

La Iglesia primitiva pensaba que Jesús era primordialmente un médico y no tanto un juez. Cómo entendemos a Jesús esta influenciado por la forma en que nos entendemos a nosotros mismos. Generalmente nos sentimos como quebrantadores de reglas, no alcanzando la perfección o a punto de cometer algún nuevo error. Una variedad de este forma de comportarnos es cuando rechazamos cualquier noción de autoridad fuera de nosotros mismos y levantamos el puño contra un Dios que realmente no existe como tal. Podríamos vernos más bien como peregrinos que viajamos hacia una plenitud que ofrece el último significado de redención a todos los aspectos de nuestra experiencia, a través de un sendero diario de sanación, con sus picos de visión sublime y sus valles de desesperación. La mano que nos brinda sanación, ayuda, cuidado y amor no es sólo una alternativa consoladora a la mano de hierro del juicio y la condena. Es la realidad. Cuanto más profundo penetramos en la cámara del corazón -este es el peregrinaje de la meditación diaria que encarna toda nuestra experiencia - de manera mas convincente reconocemos que este poder sanador es verdaderamente lo que encontramos y lo que nos encuentra en el silencio de nuestra propia verdad.