20 feb. 2010

Mensaje de Cuaresma del P. Laurence, 19 de Febrero



Cierta vez unos aguafiestas preguntaron a Jesús por qué sus discípulos no ayunaban. Su respuesta fue que no se ayuna cuando el novio aún se encuentra presente en la fiesta de la boda. Cuando se termina la fiesta, entonces se puede ayunar. ¿Qué es el ayuno? ¿Significa que se acabó la fiesta durante la Cuaresma? (Excepto los domingos - como sucede con algunas tradiciones cristianas que levantan el ayuno en el día de la Resurrección).
El ayuno es el equilibrado auto-control y la libre dedicación a la moderación. No se trata de infligirse sufrimiento por que sí. Pero si provenimos de un lugar de exceso o de ilusión, el viaje de vuelta al equilibrio y la realidad no será fácil. Nuestra actual crisis económica nos lo dice con suficiente claridad.
Pero ¿qué pasa con el tiempo festivo de la vida? ¿No pasa la religión siempre y demasiado por el dolor y el sufrimiento? ¿Qué hay de la diversión? Incluso si tomaras una pastilla de éxtasis todos los días y bailaras toda la noche todas las noches, la diversión se desvanecería y cobraría su precio. Los efectos de daño cerebral serían el precio de la diversión sin fin.
Hay dos niveles en todo esto. En primer lugar, la vida tiene un espectro de placer, banalidad y dolor. El ciclo en torno al cual gira ésto es variable y, aunque puede estar influenciado - vivir sabiamente aumenta la felicidad - no puede controlar totalmente el futuro. El otro nivel es la dimensión espiritual en el que la felicidad no condicionada del Espíritu absorbe y transforma el dolor. Allí, la fiesta realmente continua por siempre. La Cuaresma nos entrena a través de una conciencia mayor, a acercar estos dos niveles en una mejor relación. Podrían no llegar a permanecer unidos por siempre, pero al menos los efectos del mejoramiento de la relación - la claridad, el equilibrio, la felicidad, la flexibilidad y la libertad - serán verdaderamente experimentados y compartidos.
Así que tal vez Jesús quiso decir que el novio está aquí y no está aquí. En la vida interior la Cuaresma no dura sólo cuarenta días. Si esto no parece tener sentido para nosotros, mantengamos nuestra meditación diaria de todos modos.
Laurence