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lunes, 27 de noviembre de 2006

¿Qué es la meditación cristiana ?


Notas del retiro de Luján con Laurence Freeman, OSB
Buenos Aires
4-5 de Noviembre, 2006

(Estas son notas tomadas en las conferencias del retiro de Luján. Las ponemos a la disposición de los lectores para su beneficio personal. No provienen de una grabación, por lo que pueden contener imprecisiones y parecer a veces inconexas. La responsabilidad sobre estos posibles errores debe atribuirse a los autores de este blog y no al conferencista o a los organizadores del retiro, quienes no han revisado su calidad.)

Primera Conferencia:
La Meditación
El universo y todos los seres vivos trabajan. Mediante el trabajo se generan transformaciones importantes. El hombre también trabaja aunque con frecuencia se apega a su labor, se obsesiona y se estresa.
La oración es un tipo de trabajo interior que también genera transformación. Los voy a invitar a iniciarse en un tipo de oración que pertenece a la tradición cristiana de las primeras comunidades y que luego fue retomado en el siglo III por los padres del desierto, que ha sido llamado Meditación, Contemplación, Oración Pura ó Silencio Interior.
Lucas nos refiere la historia de Marta y María. Marta está muy estresada por el trabajo doméstico, esta enojada, paranoica, y sufriendo. El sufrimiento es una señal de que algo anda mal.
Jesús responde con paciencia, atención y compasión. Llama a Marta en su verdadero Self (su yo interior, su conciencia expandida más grande que su Ego) y le dice que no se preocupe por tantas cosas ya que sólo una es importante, la armonía interior. Le dice también que María escogió la mejor parte y no le será quitada.
Marta es una persona activa. María es más contemplativa. Jesús trata de establecer la armonía entre las hermanas defendiendo a María. Marta estaba dispersa, desequilibrada.
El error de Marta es no entender que María también estaba trabajando en un "trabajo de quietud", contemplando a Jesús.
Es necesario incluir la contemplación, la quietud en nuestras vidas, en nuestro trabajo. De esto se trata esta invitación que les hago.
El descanso es un tipo de trabajo, también necesario. Se necesita trabajar y descansar para que la vida continúe y sea viable. Esta es la ley de los espacios blancos entre las palabras.
Trabajar compulsivamente y sólo para hacer dinero arruina la vida familiar y la salud. El que hace esto piensa que el descanso y las vacaciones no son productivas.
La quietud, el descanso y la contemplación son el trabajo que yace debajo de cualquier otro trabajo. La oración pura es parte de este trabajo.
Los primeros cristianos hablaban de vivir en oración continua. San Benedicto estableció en su regla momentos de oración en común para focalizar y reforzar la energía para la oración continua.
Orígenes decía que la oración era buena porque calmaba la mente, reducía el pecado y aumentaba las buenas acciones.
La contemplación permite que todo el trabajo que hacemos a diario sea la obra de Dios y esté centrado en Dios. Todo buen trabajo requiere compromiso. Somos cautos a la hora de comprometernos ya que el compromiso cierra otras opciones. La contemplación requiere un compromiso que es difícil de tomar y mantener.
Hay que ver a la meditación como oración y como trabajo. La esencia de todos los tipos de oración es la atención. La calidad de cualquier relación depende de la calidad de la atención entre los que se relacionan.
La oración es una rueda con muchos rayos. Cada uno es un tipo o variedad de oración. La meditación es una de ellas. El centro de la rueda, el eje, es la quietud. La firmeza de la quietud es la que permite el trabajo de la rueda. En términos cristianos, este centro es la oración de Cristo. La oración debe ser cristocéntrica y teocéntrica. Nunca egocéntrica.
La oración no se hace para pedir beneficios. No se trata de intenciones. Se trata de atención, de escuchar.
Para los cristianos primitivos el estado de distracción de la mente era el pecado original . Les preocupaba mucho. Ellos desarrollaron un método de contemplación muy sencillo que los padres del desierto retomaron y en el siglo XX John Main rescató. Este tesoro estuvo encerrado en la Iglesia por muchos siglos y lo habíamos olvidado.
Hay tres elementos esenciales de la contemplación en esta tradición cristiana temprana: quietud, silencio y simplicidad. Quietud significa ausencia de movimiento; Silencio exterior e interior significa ausencia de ruido en el ambiente, ausencia de ruido mental, sin cambio de canales, y total atención); Simplicidad significa evitar métodos complicados. Esto se logra concentrándose en una palabra que repetimos sin cesar. La palabra (una jaculatoria o mantra) es el ancla o foco de nuestra atención. Ese era el método que usaban los padres del desierto.
Vamos de la mente al corazón a través de la repetición de una palabra, un mantra. Queremos parar el movimiento y la sed de variedad de la mente. Y para eso establecer un compromiso con un mantra.
Este mantra puede ser JESUS, ABBA, o MARANATHA. Se repite continuamente en nuestra mente de manera lenta y silenciosa para crear y cultivar un ancla de atención.
La quietud del cuerpo y de la mente facilita el colocarnos en el momento presente. Dios sólo esta en el momento presente. Los deseos y el futuro nos generan ansiedades, igualmente los recuerdos del pasado.
En la meditación estamos practicando la simplicidad. Cambiando el foco de nuestro ego hacia el Self, donde está la fuente de nuestro ser. No debemos evaluar lo que va pasando o anticipar lo que haremos después. La simplicidad es la pobreza de espíritu, la primera condición de la felicidad.
El mantra es total simplicidad. El mantra no es tecnología.

Segunda Conferencia:
Beneficios de la meditación
Lucas nos narra tres parábolas sobre perder y encontrar: la del pastor y la oveja perdida; la de la mujer que perdió una de diez monedas que tenía; y la del hijo perdido y pródigo.
Lo que Jesús llamó el Reino de Dios no es un lugar, ni un tipo de gobierno, sino una experiencia en la que entramos. El RdD esta dentro de nosotros o entre nosotros. Jesús lo compara con una fiesta, un banquete.
Debemos perder el consuelo que nos dan las imágenes que tenemos de Dios. Juan de la Cruz llama a esto "la noche de los sentidos" y es muy crudo al describirla. En la meditación nos movemos del mundo racional de la conciencia a un nivel más profundo. No tenemos buenas palabras para describir este nivel más profundo. Juan de la Cruz usa su poesía para describirlo.
Hay una tensión en la tradición cristiana entre la forma racional (escolástica) y la forma mística de conocimiento. El libro “La Nube del No Conocer” dice que nunca conoceremos a Dios por la razón sino por el amor.
Amar es prestar atención. No es fácil. Es un trabajo. Un trabajo de amor. La actitud ante el trabajo es importante. Todo trabajo requiere compromiso. La buena vida se logra por una combinación de compromiso y desapego.
Aceptar la muerte y mantener la felicidad es el equilibrio entre compromiso y desapego. Si aprendemos a perder ahora, podemos encontrar el gozo también ahora.
Dejar a un lado al ego y las posesiones y tomar la cruz para seguir a Jesús debe interpretarse sin olvidar el gozo de encontrar.
La oración no debe ser para obtener beneficios de Dios. La meditación sin embargo nos da automáticamente algunos beneficios: 1) equilibrio ante las pérdidas, desengaños y frustraciones. Se puede enfrentar las pérdidas con alegría por saber que estamos creciendo a través de ellas; 2) reducción del estrés, que significa bajar la presión sanguínea y dormir bien sin pastillas.
La meditación es cristiana por la fe de los practicantes, por la tradición que viene de los padres del desierto y por la comunidad cristiana que la practica hoy.
La meditación también es cristiana pues se practica desde los primeros años, inspirada por el mismo Jesús. La meditación busca conectar la mente con el corazón.

Tercera Conferencia:
Catolicidad
Hoy la iglesia católica reconoce que el espíritu trabaja también fuera de ella y por tanto hay salvación fuera de ella. Esto abre el dialogo con otras religiones.
Hoy se esta evolucionando del catolicismo a la catolicidad, que es la vocación universal que debe tener la espiritualidad de hoy. Una espiritualidad sin fundamentalismos ni intolerancia.
Todas las religiones están en búsqueda de Dios. Ninguna lo ha podido definir. Agustín decía que si lo logras definir y comprender, no es Dios. Por esto los místicos de todas las religiones tratan de describirlo mediante paradojas y negaciones (lenguaje apofático). Los teólogos en cambio tienden a usar la descripción directa y especulativa (lenguaje catafático).
Para encontrar la unidad en la diversidad debemos tener una vocación católica, universal, integradora. El secreto de esta cualidad es el autoconocimiento. Sin él no es posible crecer.
Nuestro viaje interior pasa por los siguientes estadios: Entusiasmo, Acedia (desilusión), Apatheia (paz, armonía y salud), y Ágape (generosa entrega de sí mismo)
En la primera etapa de meditación decimos el mantra, nos distraemos mucho y podemos dejar la practica con facilidad. En la segunda etapa el mantra suena, nos distraemos mucho menos, ya no lo dejamos, pero podemos quedarnos fascinados con nuestra experiencia y el yo. En la tercera etapa oímos el mantra y alcanzamos la profundidad del Ego desnudo. Es como llegar a una pared de ladrillos. Con la practica los ladrillos empiezan a desprenderse y podemos ver a través de la pared. Del otro lado podemos reconocer a Jesús Resucitado que siempre estuvo allí. El resucitado es el Self que abarca al ego, al inconsciente personal y al inconsciente colectivo. Es la conciencia expandida de Dios.


Sitios web: www.meditationwithchildren.org www.thespiritualsolution.com www.christianmeditationgroups.com
Video: Coming Home (en español)
Libro: Tu práctica diaria
San Francisco: "predica el Evangelio en cualquier situación en que te encuentres y, si es necesario, usa palabras"


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