22 may. 2011

El retiro de meditación cristiana y silencio dirigido por Laurence Freeman OSB en Los Teques el fin de semana pasado














El fin de semana del 13 al 15 de mayo, 2011, se realizó en la casa de retiro María Mazzarello un retiro de meditación cristiana y silencio bajo la dirección del P. Laurence Freeman OSB, director de la Comunidad Mundial para la Meditación Cristiana. Asistieron 60 participantes, entre meditadores veteranos y principiantes.

El P. Laurence orientó el retiro a explicar la transformación que la meditación produce en nosotros en términos de beneficios físicos, psíquicos y frutos espirituales. No hay que esperar ninguna experiencia especial durante la práctica de la meditación, recalcó. Ni colores, ni cambios de temperatura, ni una especial levedad del cuerpo, ni visiones de Dios, Jesús o María. Nada de esto. Lo importante es que realicemos la meditación de principio a fin. Que durante ella renunciemos a nosotros mismos y nos sustraigamos de todo lo nuestro: de pensamientos, deseos, planes, preocupaciones o fantasías personales. Que llenemos nuestra mente con la repetición de nuestra palabra de oración "Maranatha" con el objeto de vaciar nuestra mente de todo otro pensamiento. Que vaciemos nuestra mente para que Dios y su gracia, que actúa a través de la naturaleza, entren y nos transformen.



También se refirió a la importancia de balancear en nuestra vida lo contemplativo y lo activo. Combinar a Marta y María en nuestra actividad, así como a los efectos terapéuticos y sanadores de la meditación: la meditatación es mucho mejor que la medicación. Que lo que buscamos con la meditación es descubrir la verdad en nosotros. Lo que encontramos con el trabajo del silencio es la verdad sobre nosotros mismos. La simplicidad de la meditación con la repetición de la palabra trae unión con nosotros mismos, con la naturaleza, con nuestro prójimo y con Dios. Con la meditación aplicamos la interioridad, la confianza, el silencio, la simplicidad y la atención plena.



El P. Laurence comentó también que la medicina hoy en día reconoce que hay una relación entre cuerpo y mente y que la meditación influye positivamente en nuestra salud mental y física. Como beneficios físicos, la meditación ayuda a reducir el colesterol y la presión arterial. Alivia el dolor crónico y mejora la respuesta al tratamiento del cáncer. Mejora la digestión y el sueño. Fortalece el sistema inmune y ayuda a reducir el estrés. A nivel psicológico, la meditación ayuda a controlar la ansiedad, el pánico, la depresión y la ira, y de igual manera ayuda a romper la cadena de la adicción. Cuando meditamos nuestro cerebro produce ondas alfa que generan tranquilidad y calma.



De igual manera, el P. Laurence comentó que la sabiduría de la simplicidad, el silencio y la atención que la meditación nos trae, va generando en nosotros poco a poco los frutos espirituales de la paciencia, el amor, el gozo, el autocontrol, la amabilidad y la fidelidad. Estos frutos nos llegan mediante la gracia, que actúa a través de la naturaleza y nos transforman. John Main decía que el amor es la energía de la creación y que somos capaces de amar porque Dios nos ama al crearnos y mantenernos. La fuente del amor está en nuestro corazón. El gozo no es el placer de adquirir y tener, sino la felicidad que nos produce ser, compartir y celebrar.



El P. Laurence también dijo que la meditación es cristiana por razones históricas y de contexto. Hay una historia, un linaje de muchos maestros contemplativos que llegan hasta Jesús. El contexto en el que la realizamos es cristiano. La meditación no sustituye a otras formas de oración pero cambia nuestra visión sobre ellas. La fe nos da fuerza para sobrepasar las recomendaciones de nuestro ego. Sin embargo debe haber un balance entre fe y razón. Lo que hace la meditación cristiana es que impulsa el crecimiento de la fe y el descubrimiento del Misterio de Cristo.



Durante el retiro, los participantes tuvieron la ocasión de realizar caminatas contemplativas en las que su atención se centraba en el caminar y en la observacion de la naturaleza. También tuvimos la ocasión de aprender y practicar cantos de Taizé en español, latín, inglés y polaco para la Eucaristía del sábado en la noche, así como Templo Hanshan, un hermoso canto zen en chino para relajarnos y tranquilizarnos. De la misma manera tuvimos la oportunidad de aprender los principios básicos para crear Haikus - poemas muy breves que intentan expresar en 19 sílabas distribuídas en tres líneas, una experiencia personal que involucre a la naturaleza y a nuestra interioridad. Los participantes entregaron más de 30 haikus que fueron leídos en la capilla antes de la última meditación del retiro.